ASAMBLEA DE LA CARPINTERIA.
Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. EL MARTILLO ejerció la presidencia, pero la asamblea le notifico que debía renunciar ¿la acusa? Hacia demasiado ruido y además, se pasaba el tiempo golpeando.
Ante el ataque el tornillo acepto también, pero a su vez pidió la expulsión de LA LIJA. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenia fricciones con los demás.
En eso entro EL CARPINTERO, se puso el delantal e inicio su trabajo. Utilizo el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble. Cuando la carpintería quedo nuevamente sola, la asamblea reanudo la deliberación; fue entonces cuando tomo la palabra EL SERRUCHO
La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.
Ocurre lo mismo con los seres humanos, obsérvalo y lo comprobaras cuando en una empresa el personal busca a menudo defectos en los demás, la situación se vuelve tensa y negativa. En cambio, al tratar con sinceridad de encontrar las áreas valiosas de las personas, es cuando florecen los triunfos humanos y los propósitos divinos. Es fácil encontrar defectos, cualquiera puede hacerlo, pero encontrar cualidades, eso es para los Hijos de Dios que han entendido su plan maravilloso. Tu eres muy valioso en las manos de Dios y muy importante donde El te ha puesto.
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